“Nuestra” casa de San Francisco

Después de dos días de viaje, y una noche en un motel terrorífico de Bakersfield, (daba auténtico pánico), ayer por fin, llegamos a nuestra casa de intercambio en San Francisco.

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Alucinados nos quedamos al verla! Es una Eichler House (casas del inicio del movimiento moderno americano, que se construyeron por toda la costa oeste, entre los años 50 y 60, para las clases medias,  y aún hoy, son un referente de la arquitectura moderna). En las fotos ya se veía que era bonita, pero al natural impresiona aún más, está  a las afueras de San Francisco, tiene piscina, huerto ecológico, además de todas las comodidades, y está decorada con mucho gusto. Por si fuera poco, nos han dejado una botella de un vino buenísimo y cervezas como bienvenida.  Qué buena idea ha sido el intercambio de casas!

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Bajamos por la tarde a la ciudad, para quedar con uno amigos, nos llevaron a un Festival de Cine Mudo, en el teatro más antiguo de SF. Se proyectó la película con música en directo! Increíble lo bonito que fue, pero lo más increíble, fue ver un cine tan grande, lleno hasta reventar, para ver una película muda, en blanco y negro. También nos llevaron a cenar por Castro, a uno de esos sitios buenos y baratos que sólo los conocen sus ciudadanos. Como veis, un muy buen recibimiento. Hoy hemos decidido no coger el coche, por primera vez en muchos días, abrir el vino, invitar a comer a nuestros amigos, y pasar el día en la piscina de “nuestra casa”.

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PRIMERA PARADA, NUEVA YORK

Por fin ha llegado nuestro ordenador, así que ya podemos empezar a postear!

El pasado 14 de junio llegamos al JFK. Nada más aterrizar en Nueva York fuimos directamente a conocer a Andy y Carol, los chicos con los que hemos hecho el intercambio de casas: nuestro piso de Mallorca, por el suyo de Manhattan.

Fue una experiencia más normal de lo que esperábamos, me refiero a que era la primera vez que nos veíamos, pero después de tantos mails, concretando el intercambio, las funcionalidades de la casa, los secretos del barrio etc, parecía como si nos conociésemos desde hacía años.

Les encontramos terminando sus maletas. Después de media hora de hablar sin parar, sobre las vacaciones de cada uno, se despidieron, y la verdad, no nos sentimos nada extraños en la casa, que iba a ser la nuestra, durante las próximas tres semanas.

El apartamento es muy cuco, mide a penas 30 metros cuadrados, tiene mucha luz y todo lo necesario para nosotros. East Village es chulísimo. Yo ya había vivido en el barrio, pero este piso está más al este, en un área más underground, en una calle llena de bares y restaurantes con mucha vida. No todo es perfecto, es un 5º sin ascensor, y la zona está tan de moda que, de jueves a domingo oímos la música hasta las 4pm. Pero no nos vamos a quejar…

Por fin estamos en Nueva York! Estamos felices!